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lunes, 19 de marzo de 2012

La leyenda de la piedra negra (3ª parte)



Se incorporó rápidamente, iba descalza, esquivó a su mastín marrón que pretendía darle la bienvenida como casi todas las mañanas. Pero aquel, tenaz,  le bloqueo el paso varias veces hasta conseguir que su compañera humana le acariciara el lomo.
Después de unos inoportunos timbrazos saltó el contestador automático y tras este el consiguiente mensaje. Era el dueño de la casa ordenándole nuevamente bajo una patina de falsa amabilidad que a la mayor brevedad posible se pusiera al corriente de los pagos. Era  un hombre vulgar, alto enteco, de gestos desabridos y mirada fría similar a la de un caimán.
Sara miró a su alrededor inquieta, los techos altos las recias vigas de madera. Bajó la vista observando el suelo de gres marrón, sonrió al ver a su perro revolcarse como si fuera un cachorro por el suelo, ajeno a cualquier problema monetario.
Era un día radiante, el sol iluminaba la estancia y una suave brisa agitaba caprichosamente las finas cortinas de su dormitorio.
Algo llamó la atención de Sara, intrigada se acercó a la ventana. En su jardín alguien había colocado una especie de escultura negra de grandes dimensiones. No podía verla con claridad, ya que aún no se había colocado las lentillas. Dicha escultura brillaba bajo el sol como si estuviera bruñida, poseía cierto aire humanoide, sin embargo desde algunas zonas de su anatomía emergían  singulares formas lobuladas.
-¿Me estaré volviendo loca? – Se preguntó mentalmente. Cambio de parecer al percibir que un par de niñas observaban aquel extraño prodigio. Eran dos chicas rubias de unos 6 o 7 años estaban situadas frente aquella inusual estatua. La más bajita permanecía silenciosa agarraba con nerviosismo su bicicleta, mientras que la otra parecía estar hablando con alguien, ya que movía sus labios.
Sara se vistió vertiginosamente  despojándose de su camisón, se abrochó de forma desigual su blusa y se puso una falda vaquera corta. Bajó como una exhalación  por las escaleras  de madera. Cuando fue abrir la puerta principal comprobó extrañada que aquella estatua había desaparecido. Perpleja camino errática por el jardín para de algún modo poder confirmar con hechos sus extrañas visiones.
Frustrada se sentó sobre el césped, unos segundos más tarde reconoció a las dos niñas
-Hola – Dijo Sara sonriéndoles
-Hola – Dijeron las niñas casi al unísono, sin corresponder a su sonrisa.
-¿Puedo haceros unas preguntas?- Les preguntó con sinceridad.
Las niñas se miraron entre si de forma cómplice. Parecía como si aquella situación les divirtiera de alguna forma
-No tengo caramelos… pero tengo algo de…. -Agregó Sara buscando en sus bolsillos
-No necesitamos tus caramelos, ni tampoco tus monedas ¿Qué quieres saber? –Le contestó una de las niñas con un mohín de disgusto como si fuera una adulta ofendida.
-¿Visteis la escultura negra? - Las interrogó de nuevo. Las niñas volvieron a mirarse entre si y se cuchichearon algo al oído.
-Sí, la vimos. - Le contestó la niña. Sara tragó saliva, le sudaban las manos aquel diálogo parecía irreal. Una pregunta empezó a bosquejarse en su mente, pero no se atrevía a formularla por miedo a oír la respuesta.
-Estuve hablando con el señor de los sueños. - Comentó la niña como si pudiera oír sus pensamientos más recónditos. - No es la primera vez que hablo con él ¿Sabes? - Dijo al ver que Sara permanecía inmersa en un curioso mutismo. La niña  cogió una pequeña ramita del suelo.
Su pelo rubio refulgía bajo el sol,  su expresión parecía inocente a intervalos.
-¿Cuál crees que es su punto débil? – Le preguntó.
 Sara enarcó una ceja al oír sus palabras. Recorrió visualmente la breve ramita y señaló un determinado punto intermedio que parecía más quebradizo. La niña asintió como si fuera una profesora. - Nos caes bien, queremos volver a verte, recuérdalo. - Añadió
-Lo recordare – Repuso Sara confusa, con algo de zozobra reflejada en sus ojos, no sabía si estaba siendo objeto de la burla. Las niñas se alejaron y aquel aspecto hierático y solemne impropio de su edad desapareció dado que volvieron a jugar alegremente correteando por el césped.

Edelweiss Coen ©

sábado, 17 de marzo de 2012

LA LEYENDA DE LA PIEDRA NEGRA (2ª PARTE)


-¡AAAHHH! – Chilló histérica, arrodillada sobre el suelo, intentando acallar aquellas voces de ultratumba que la estaban atormentando mientras se tapaba los oídos con ambas manos.
Misteriosamente aquel método funcionó, las espectrales y lúgubres voces desaparecieron con la misma rapidez que habían sojuzgado a su frágil equilibrio. Se incorporó lentamente, sin prestar apenas atención a sus rodillas que sangraban copiosamente a través de múltiples cortes. Se acercó hacia el espejo con la respiración entrecortada. Abrió el grifo del lavabo observando hipnotizada como fluía el agua a través de un débil hilillo. Levantó la mirada con la finalidad de observar su deplorable estado, con la peregrina idea de que al ver su propio rostro, todas las cosas volverían a la normalidad. Pero no fue su imagen la que este le devolvió, sino la de una enigmática mujer de piel blanca y cabellos oscuros que la llamaba por su nombre. Aquella voz le resultaba familiar no podía ver sus rasgos  faciales con claridad. Los límites de la realidad parecían difusos distorsionados, el espejo se asemejaba más a una ventana hacia otra dimensión
-¡Sara ayúdame Sara! – Le suplicó aquella mujer atormentada -¡Ayúdame Sara!- Volvió a implorar entre nieblas. La desconocida iba vestida con un vestido negro que parecía flotar ingrávido en el aire al igual que sus cabellos.
-¿Quien eres? ¿Qué  quie… quieres de mí? – Preguntó con voz entrecortada por el pánico, que esta le infundía. Al mismo tiempo Sara se fue alejando del espejo sin dejar de mirar fijamente aquella insólita aparición.
Justo en ese momento la joven se despertó bruscamente del sueño. Paralizada por el horror tardó unos segundos en reorganizar su mente. Estaba sobre la cama de su dormitorio, su corazón le latía vertiginosamente.
Llevaba un camisón blanco y sencillo, estaba empapada en sudor de forma que en algunas zonas de su cuerpo la fina tela se le había adherido dejando translucir sus curvas y su atractiva piel canela. Poco a poco se fue serenando paulatinamente… Se repitió mentalmente que sólo había sido un sueño. Deslizo una de sus manos acariciando la suave sabana de color azul marino. El frescor y el perfume que esta emanaba la distendieron levemente. Inspiró profundamente varias veces.
En aquel momento sonó el teléfono.

Edelweiss Coen ©

martes, 13 de marzo de 2012

La leyenda de la piedra negra (1ª parte)




LA LEYENDA DE LA PIEDRA NEGRA (1ª parte)

Sara se quitó las pulseras de plata con lentitud. Estaba cansada, se miró unos instantes en el espejo del cuarto de baño y este le devolvió la imagen de una joven exhausta de cabello pelirrojo y alborotado que intentaba domar habitualmente, sujetándoselo con una gruesa trenza, que le caía hasta la mitad de la espalda. De mirada inteligente y rasgos regulares, observó fijamente sus ojos claros y azules. Se sentía muy orgullosa de que estos poseyeran aquel singular color. Poco a poco se fue despojando de la ropa. Primero se quitó aquellos vaqueros ajustados de color desgastado que tanto favorecían su estilizada figura… Después la camisa de color verde. Tras mirarse unos instantes complacida al verse tan seductora con aquella ropa interior de encaje negro, se despojo de ella cadenciosamente y se introdujo en la ducha.Su cuerpo dio un respingo al confundirse con el mando. Todo su cuerpo se arqueo tensándose por la impresión.
-¡Maldita sea! – Bramó indignada, rápidamente corrigió su equivocación. Fue saboreando con placer, como aquella agua tibia se deslizaba suavemente sobre su voluptuoso cuerpo. Depositó una pequeña cantidad de gel sobre su mano y frotó sus cabellos finos y ondulados, su delicado cuello, sus generosos pechos. El vaho impregnaba los cristales de la ducha, confiriéndole a la escena cierto halo mágico y sensual. De subito oyó unas extrañas voces a su espalda. Parecían hablar en un lenguaje antiguo, en una lengua ya muerta. Entrelazados entre aquella amalgama de voces inextricables se fundían espectrales siseos. Notó como su corazón se aceleraba hasta valores insospechados. Salió torpemente de la ducha, casi como un animal despavorido, rompiendo al hacerlo uno de los cristales. Multitud de esquirlas de cristal cayeron a su alrededor…

© 2012 .Edelweiss Coen

domingo, 11 de marzo de 2012

Conociendo un poco más a los elefantes, firmas


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Estos animales emanan fuerza sabiduría inteligencia y si recabas un poco más de información los estudios realizados en este campo lo confirman. Los elefantes son los animales terrestres más grandes que existen actualmente. El periodo de gestación es de 22 meses (prácticamente casi dos años), el más largo en cualquier animal terrestre. El peso al nacer usualmente es 120 kg. Normalmente viven de 50 a 70 años, pero registros antiguos documentan edades máximas de 82 años. El elefante más grande hasta ahora fue muerto en Angola en 1956 y pesó alrededor de 11.000 kg
Me ha resultado sorprendente el conocer que en el pasado existieron unos elefantes con un tamaño similar al de una cría o al de un cerdo grande fue una una especie prehistórica que existió en la isla de creta, el Elephas creticus, durante el Pleistoceno
Con un cerebro de 5 kg, el cerebro del elefante es el más grande de los animales terrestres. Se le atribuyen una gran variedad de comportamientos asociados a la inteligencia como el duelo, altruismo, adopción, juego, uso de herramientas,compasión y autorreconocimiento.
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Se alimentan casi exclusivamente de hierbas, cortezas de árboles y algunos arbustos, de los que pueden llegar a ingerir 200 kilogramos en un día. Son los mamíferos terrestres más grandes en la actualidad, en orden a su talla y peso. Un macho adulto africano puede llegar a pesar 7.500 kg,
El elefante produce una variada gama de sonidos, con los cuales expresa diversas emociones. El más conocido es el barrito, que hace cuando está asustado. También utiliza infrasonidos, lo cual le permite comunicarse con individuos situados a varios kilómetros de distancia. Estos sonidos, de frecuencias de hasta tan sólo cinco hertzios, se transmiten, además de por el aire, a través del terreno, pudiendo ser detectados mediante las patas antes de llegar al oído del animal, al ser la velocidad de propagación del sonido mayor en el suelo que en el aire. Este desfase en la recepción del sonido podría servir al elefante para estimar la distancia a la que se encuentra su congénere.
Otros estudios, dirigidos también por Karen McComb, confirmaron la capacidad de los elefantes de reconocer los restos de cadáveres de su misma especie, prestando especial atención a los correspondientes a miembros de su manada, que al parecer distinguen por su olor. Cuando se encuentran con estos restos parecen rendirles un particular homenaje póstumo, tocándolos con sus trompas y pezuñas. Ahora me viene a la memoria un documental que vi hace tiempo en el que una manada de elefantes inspeccionaban con sus trompas (probóscides) un esqueleto de un elefante, tras lo cual conformaron un círculo orientando sus cabezas hacia el exterior.
Actualmente la matanza de elefantes en Camerún ha llegado a la atención internacional. Casi un cuarto de la población de elefantes ha sido brutalmente asesinados por los cazadores furtivos de marfil.
Si no actuamos ahora para detener a estos crecientes niveles de caza furtiva, más elefantes sin duda van a sufrir y la población que ya es pequeña caerá aún más.
Detener la masacre de elefantes en Camerún: ¡Firma ahora! Ayudemos a estos nobles animales http://ow.ly/9neAI  a través de @ Care2
Cameroon, Stop the Elephant Slaughtering – The Petition Site

Over 200 elephants have been slaughtered in less than a month. Tell the government to protect them! (1374 signatures on petition)

viernes, 2 de marzo de 2012

Actividad solar en tiempo real

He encontrado unas imágenes que me han gustado mucho , muestran la actividad del sol en tiempo real. Contemplándolas entiendo la fascinación y adoración de la que fue objeto de culto a través del tiempo en diferentes culturas. En Egipto Aton en Grecia Helios…


Actividad solar en tiempo real. Satélite LASCO C2 (video actualizado cada hora)