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lunes, 1 de agosto de 2016

Relato Sandra 5ª parte




El hombre avanzó unos pasos hacia Sandra, conocedor de su magnetismo y de la sensualidad que de él emanaba.
A la joven le excitó dicho avance, se humedeció los labios algo confusa recreándose breve y furtivamente en su sensual volumen, eran cálidos y generosos, al hacerlo realzó su atractivo brillo de forma inconsciente.

― ¿Ocurre algo? ― Inquirió Sandra algo violenta por la intromisión interpersonal de aquel extraño. Sin embargo el fulgor de sus ojos y aquella risa ingenua que asomó sobre su faz opinaron de diferente manera.

― ¿Qué se habrá creído? ― Pensó Sandra indignada. Aunque no hizo ningún ademán de alejarse. Lo cierto es que aún había un pequeño espacio de unos 50 cm detrás de Sandra. En el comportamiento de la joven había algo de osadía de perplejidad  y quizás unos vagos retazos de curiosidad.

― No ocurrirá nada que no desees que ocurra. ― Sentenció el hombre a unos centímetros de su boca. Sandra no pudo evitar mirar los labios de aquel hombre que parecían desafiarla, él a su vez hizo lo mismo.
Verónica se acercó al hombre colocó una de sus manos sobre su recia espalda para poco después musitar una frase sobre su oído cadenciosamente, él asintió con amabilidad. Se despidió cordialmente sin borrar esa tenue y pícara sonrisa sobre su semblante.

― Discúlpalo es que aún no se ha acostumbrado a nuestra sociedad. ― Le aclaró Verónica.

Edelweiss Coen ©

Autora de la novela de vampiros 7 Copas en versión digital en Amazon 0,99 Euros



lunes, 30 de noviembre de 2015

Sandra era una mujer de ... Relato1º




Sandra era una mujer de cabello exuberante y pelirrojo, su andar era peculiar… La mayoría de las personas deambulaban por la ciudad de una manera mecánica, abstraídas en sus propios pensamientos. En cambio Sandra, poseía la peculiaridad de ser reconocida a metros de distancia, era sensual e imprimía dicha sensualidad en cada uno de los movimientos, que adoptaba su atractivo cuerpo al caminar, era un curioso sello que Sandra poseía. 
El día se había despertado cálido extrañamente por aquellas fechas. Ella portaba un vestido lánguido de gasa verde, que fluctuaba y se adaptaba a su cuerpo con cada uno de sus movimientos. Una brisa suave acarició sus arrogantes senos, el collar de diminutas piedras verdes tintineó atrayendo la curiosa atención de algunos rezagados, que distraídos portaban sus periódicos. 
La mujer se detuvo ante un edificio de mármol blanco, en el se mezclaban diversos estilos arquitectónicos, que dotaban de gran belleza y suntuosidad a dicho edificio. Ventanas adinteladas, columnas jónicas…. Unas esculturas le llamaron la atención, flanqueando la entrada habían varias figuras de hombres y mujeres semidesnudos, que suscitaban sensualidad picardía y complicidad, como si conocieran un secreto juego que ella desconociera.

Inspiró profundamente y toqueteó su falda algo inquieta, el vuelo de esta onduló a la altura de sus prietos muslos. El sol acarició cadenciosamente su piel canela, el brillo del aceite depositado hacía unas horas generaba una atractiva imagen sobre su cuerpo. Algo ingenua, desconocía el efecto que ejercía sobre algunos desconocidos, que ocasionalmente se cruzaron con ella en esos instantes...